El duelo · 5 min de lectura
Frases de pésame: cortas, sinceras y según a quién
Dar el pésame no exige una frase perfecta: exige estar. Aquí tienes frases cortas para el tanatorio, el funeral o una tarjeta, ordenadas según tu cercanía. Para mensajes por móvil, tienes una página específica.
Eduardo Fierro · Actualizado el 1 de octubre de 2026
Cómo dar el pésame en persona
Basta con acercarse, mirar a los ojos y decir una frase corta. Un abrazo o una mano en el brazo dicen el resto. No hace falta quedarse mucho ni preguntar por los detalles.
- Di el nombre de la persona fallecida si lo conocías.
- Comparte un recuerdo breve si lo tienes.
- Ofrece algo concreto, no un «lo que necesites».
Mensajes para copiar
¿Quién es la persona a la que quieres escribir?
Frases cortas para cualquiera
Lo siento mucho.
Te acompaño en el sentimiento.
Mi más sentido pésame.
Estoy aquí para lo que necesites esta semana.
Para un amigo o amiga
Lo siento muchísimo. Tu padre era un hombre generoso; me acuerdo de cómo nos recibía.
No tienes que decirme nada. Vengo a estar.
El viernes paso con la cena. No hace falta que abras si no te apetece.
Para un compañero de trabajo
Siento mucho tu pérdida. Tómate el tiempo que necesites; yo me encargo de lo tuyo.
Te acompañamos todo el equipo en este momento.
Para la familia o un vecino
Siento mucho lo de su marido. Le echaremos de menos en la escalera.
Tía, lo siento mucho. Estoy contigo.
Era una persona muy querida. Rezo/pienso en vosotros.
Preguntas frecuentes
- ¿Qué se dice al dar el pésame?
- Algo breve y sincero: «Lo siento mucho», «Te acompaño en el sentimiento» o un recuerdo de la persona fallecida. Lo importante es la presencia, no la frase.
- ¿Cómo dar el pésame si no conocía al fallecido?
- Dirígete al familiar que conoces: «Siento mucho la pérdida de tu madre. Estoy aquí».
- ¿Qué no se debe decir al dar el pésame?
- Evita frases que minimizan, como «está en un lugar mejor» o «el tiempo lo cura todo», y no compares con tus propias pérdidas.
Herramientas gratuitas para esto
Funcionan en el navegador, sin cuentas y sin guardar nada.
Seguir por aquí
En Puntos de Inflexión, Elena aprende quién pregunta dos veces. El pésame es la primera vez; lo que de verdad acompaña es la segunda.