El duelo · 7 min de lectura
Cómo hacer un homenaje a alguien que ya no está
Un homenaje no es un acto solemne: es un sitio donde esa persona puede seguir existiendo en presente. Estas son doce maneras, de la más íntima a la más colectiva.
Eduardo Fierro · Actualizado el 6 de septiembre de 2026
Por qué ayuda hacer algo, y no solo sentir
El duelo se hace insoportable cuando no tiene dónde ponerse. Un homenaje da un lugar y una fecha: convierte una emoción que ocupa todo el día en un rito que ocupa una hora.
No hace falta esperar al aniversario ni pedir permiso a nadie. Los homenajes que mejor funcionan son pequeños, repetibles y compartidos con alguien más.
Mensajes para copiar
En casa, en una tarde
Escribirle una carta contándole el año. No se envía: se guarda en un sobre con la fecha.
Cocinar su receta y poner la mesa para las personas que la conocieron.
Reunir en una caja diez objetos suyos y contar en voz alta la historia de cada uno mientras alguien la graba.
Recuperar su letra: enmarcar una lista de la compra, una nota, una firma.
Con la familia y los amigos
Pedir a diez personas un recuerdo escrito de dos líneas y hacer un cuadernillo con todos.
Hacer una comida anual el mismo día, siempre en el mismo sitio, aunque solo vayan tres.
Un grupo de mensajes donde cada uno cuelgue fotos suyas que los demás no habían visto.
Grabar audios de quien la conoció contando una anécdota: en veinte años valdrán una fortuna.
Homenajes que dejan algo en el mundo
Los que más alivian a medio plazo: convierten la pérdida en algo que sirve a otro.
Plantar un árbol con su nombre y visitarlo cada año en la misma fecha.
Dedicar unas horas al mes a la causa que le importaba, en su nombre.
Donar sus libros o su ropa a un sitio concreto y hacerlo acompañado, no solo.
Poner en marcha algo pequeño en el barrio que lleve su nombre: una comida vecinal, un banco, un huerto.
Para el aniversario
Escribir a las personas que también la echan de menos: «hoy hace un año, me acuerdo de él y de ti».
Hacer lo que a ella le gustaba hacer un domingo, exactamente igual.
Ir al sitio donde fuisteis felices y quedarse el tiempo que haga falta.
Preguntas frecuentes
- ¿Cómo homenajear a un ser querido fallecido?
- Eligiendo un gesto concreto y repetible: escribirle una carta, cocinar su receta, plantar un árbol con su nombre o reunir recuerdos de quienes la conocieron. Lo que da alivio es la repetición y la compañía, no la solemnidad.
- ¿Cuándo es buen momento?
- Cualquiera. El aniversario y su cumpleaños son fechas naturales, pero un homenaje improvisado en un mes cualquiera suele hacer más bien, porque llega cuando el entorno ya no acompaña.
- ¿Y si la familia no quiere hablar del tema?
- Empieza por algo tuyo y pequeño, sin pedir permiso. Muchas veces el resto se suma cuando ve que hablar de esa persona no rompe nada.
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En el Jardín de Transiciones de la novela, la primera comida se organizó en nombre de alguien que ya no estaba. Así empiezan casi todas las cosas buenas.